Se abre el primer piso de ASCOL.

En él se podían quedar las personas diagnosticadas que debían permanecer en Salamanca para su tratamiento y quienes las cuidan. Con ello se conseguía un de los fines de la asociación que es ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas de hemopatías malignas y sus cuidadores, este piso estaba equipado con todo lo necesario, como un hogar tradicional.